Antes de estudiar derecho pensaba que las Malvinas eran argentinas, Gibraltar español y Ceuta y Melilla marroquíes.

Después de estudiar derecho confirmé que las Malvinas son argentinas, aprendí que Ceuta y Melilla son españolas y del tema de Gibraltar prefiero ahora no hablar.

Las Malvinas no son una colonia sino un enclave colonial, es decir, un territorio de un estado, Argentina, ocupado ilegalmente por otro, Gran Bretaña. Desde 1833.

No gozan del derecho de autodeterminación, ya que su población no es originaria de dicho territorio, sino que fue introducida por la fuerza ocupante con motivo de la ocupación. Según el derecho internacional, corresponde su retrocesión a su legítimo dueño, Argentina.

En el caso de Ceuta y Melilla, su españolidad deriva de una continuidad histórica, política y jurídica de varios siglos.

Melilla fue incorporada a la Corona de Castilla en 1497 y Ceuta fue conquistada por Portugal en 1415, permaneció vinculada a la Monarquía Hispánica desde 1580 y decidió permanecer bajo Felipe IV cuando Portugal recuperó su independencia.

La soberanía española sobre ambas no es fruto del colonialismo ni fueron parte jamás del Protectorado español de Marruecos, motivo por el cual la ONU no las considera territorios no autónomos pendientes de descolonización, como sí sucede con Malvinas.

Las reclamaciones de Marruecos, por ende, carecen de fundamento jurídico. Ninguno.

Centrándonos en Ceuta, podemos afirmar que tiene una historia vinculada al Magreb, por supuesto, y no sólo por razones geográficas, pero esa vinculación nada tiene que ver con el Marruecos actual ni la convierten en marroquí, como tampoco nadie consideraría español a los actuales Países Bajos, italiana o romana a media Europa o austríacos a los Balcanes.

El territorio es uno de los elementos constitutivos de un estado, por eso la integridad territorial es tan importante.

Los recientes sucesos de Ceuta supusieron una violación de la integridad territorial de España y una entrada masiva e irregular de personas a su territorio. Un hecho grave detrás del cual parece estar, según se van conociendo más detalles, Marruecos.

Atendiendo a la historia y a las relaciones nada fáciles con el vecino del sur, sería deseable que España tomara una posición de fuerza en este asunto, tanto para defender sus fronteras, que son también las de Europa, como para defender a la población ceutí, la más directamente afectada.

Defender la integridad territorial y a la población debería estar fuera de la discusión ideológica. De hecho me cuesta encontrar algún país en el que lo esté.

Deberíamos ir tomando buena nota y actuar en consecuencia, puesto que las debilidades que mostremos hoy nos pueden costar caro mañana.

Seamos de derechas, de izquierdas o apolíticos.

Gracias por leer.