AfD ha ganado las elecciones en Sajonia-Anhalt y las alarmas se han encendido en toda Europa. 

Con cierta razón, tal vez, pero con una lectura todavía errónea en demasiadas ocasiones. 

Se pone el foco en que viene el lobo pero se posterga el debate de por qué viene. Y por qué muchos lo prefieren a una dulce Caperucita. 

Estamos en democracia y en una democracia podemos elegir a quién queremos. También al lobo, si respeta las reglas democráticas. 

Llevamos demasiado tiempo viviendo en un mundo de Caperucitas donde se nos vende que todo está bien, que todos somos almas bondadosas, que en el tren hay sitio para todos y que debemos pensar en una determinada dirección, sin que podamos debatir sanamente, intercambiar ideas, proponer caminos alternativos o contrastar un determinado discurso con la realidad, so riesgo de ser cancelados

O sea, diciéndonos que no pensemos. 

Y si sólo podemos pensar lo que se nos dicta que pensemos, entonces estamos en una…? ¡Exacto!

Desde un despacho acristalado de Berlín la realidad del día a día es tan lejana que cuesta de ver. Cuesta tanto de ver que casi no se ve. 

¿Pero para qué queremos ver la realidad si la realidad la podemos relatar desde un despacho?

Un cierto descontento es real. En Sajonia-Anhalt, en los estados del Este de Alemania y en todo el país. En Vic, en Parla y en media Europa. 

Falta empatía en la clase política europea. Sentido de la realidad, pragmatismo y coraje. 

El centro derecha y el centro izquierda, creadores del exitoso modelo político, económico y social de posguerra, se encuentran cada vez más desconectados de buena parte de la sociedad europea. 

No la oyen. No la ven. Ergo no tienen propuestas para sus problemas e inquietudes.

La solución no es fustigar a los votantes de AfD. La solución no es gritar “que viene el lobo”. 

La solución pasa por saber leer bien la realidad, salir del sueño de Morfeo y ponernos a trabajar. 

Bajar a pie de calle, arremangarse, escuchar a la ciudadanía y articular propuestas y soluciones reales, que tengan en cuenta los intereses de todos. También de los que trabajan en las fábricas, los que no compran eco, los que sufren el deterioro de los servicios públicos o los que se sienten extranjeros en su propio barrio o ciudad ante el aluvión de población foránea que en determinados lugares amenaza con dar la razón a la teoría del Grand Remplacement

Que el triunfo de AfD nos haga despertar

Sobre todo a la socialdemocracia y la democracia cristiana europeas, para empezar a arreglar nuestra casa común con los principios democráticos que la han creado y la sustentan. 

Y tú, ¿cómo lo ves?

¿Debatimos la cuestión para buscar soluciones y ejercitar la democracia?

Gracias por leer.